CONSEJOS DE PSICÓLOGA IV – DISOCIACIÓN

CONSEJOS DE PSICÓLOGA IV – DISOCIACIÓN

¡Hola a todos/as! 

Hoy quiero hablaros de las personas que han pasado por una situación traumática y van a comisaria a denunciar, o quizá con las que os encontráis en un servicio estresante y con las que tenéis que intervenir. Lo que os voy a contar aquí creo que es de suma importancia para vuestra profesión, así que seguid leyendo 🙂

Para empezar, deciros que cualquier duda que tengáis o si queréis más información podéis contactar conmigo, como ya sabéis, a través del correo gabinetepsicologico@formacionxfor.es, y allí responderé vuestras dudas además de asistir a nuestros diferentes Webinar para una formación específica. Y ahora sí, empezamos con lo importante:

Las personas que han vivido una situación traumática (ya sea durante su infancia o en la actualidad) presentan una sintomatología que no suele darse en personas que no han vivido situaciones tan estresantes como éstas. He de decir que una de las cosas que suelen presentar estas víctimas son las llamadas “Disociaciones”.

Pero, ¿Qué son las disociaciones, Yolanda?

Bien, las disociaciones son pérdidas de memoria total o parcial respecto a recuerdos traumáticos. Esto quiere decir que pueden no recordar nada o recordar solo algunas cosas sobre la agresión que vivieron, dado que su cerebro intenta proteger su psique de esta forma. Para hablar más sencillo: Tu cerebro, que es muy listo, sabe que si recuerdas ciertas cosas desagradables puedes “romperte” totalmente, así que guarda esos recuerdos como si no hubieran existido en habitaciones oscuras de tu memoria, de forma que el acceso a éstas es complicado y se necesita una llave especial.

Entonces, ¿Qué suele ocurrir? Que estas personas no sepan darnos detalles y/o no recuerden qué ocurrió (o quizá nos dan detalles desconectados, cosas que parecen a simple vista incongruentes) la situación por la cual estás preguntándole (o sobre la que está realizando una denuncia). Además, estas personas se sienten increíblemente violentadas sobre contar (dado que están “reviviendo”) la situación abusiva, y más si la persona que está escuchando es del mismo género que el autor de sus agresiones (Así que no, no odian tu género, simplemente es que su mente hace una asociación contigo involuntariamente). 

Vale… ¿Qué podemos hacer? Bien, aquí viene la parte clave. Primero que nada, preguntarle si se siente cómodo/a hablando con nosotros o prefiere que venga otra persona a ayudar (por favor, si dice que venga otra persona, no lo tomes personal). Después, es muy importante no forzar a que siga contando porque podría suponer un impacto demasiado grave para su mente y afectarle gravemente. Respeta sus tiempos, permite que se exprese cuando pueda y se sienta seguro/a. Además, no le cuestiones, no le juzgues, está haciendo lo que puede para recordar y trasladar lo que ha vivido (que recuerdo que ha sido increíblemente duro para esa persona) e incluso es posible que no sepa exactamente qué ocurrió (por lo que hemos hablado de la disociación).  

Para los psicólogos/as clínicos ya nos resulta difícil trabajar con personas que han sufrido tantísimo y necesitamos muchas sesiones para establecer un clima en el que se sienta seguro y pueda compartir lo que le pasó, así que imagínate el hecho de ir a comisaría y sin conocerte de nada, relatarte cada cosa que recuerda. Por ello, intenta ser todo lo cálido/a que puedas con esa persona y trasmítele tu deseo sincero de ayudar con el mayor tacto posible respecto a su historia. 

Espero que os pueda ayudar esta información. ¡Ánimo!

Si tenéis dudas o queréis más información, recordad que podéis contactar conmigo a través de gabinetepsicologico@formacionxfor.es.

Un saludo, Yolanda.

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